Teje-Desafío

En el último trimestre del 2011 comencé a organizar los innumerables artículos de manualidades que he acumulado en estos últimos años (quien sabe en realidad cuántos). Así me encontré kilómetros de hilos de diferentes tipo y calidades. Tuve la tentación de agarrar todo y botarlo, ya sabes, ojos que no ven corazón que no siente. Sin embargo, me dije: “¡¡¡en plena crisis económica global y tú botando tus recursos!!!”
¿Cuál fue mi sorpresa-decepción? No había suficiente material para hacer una sola pieza respetable. Así me encontré con montoncitos de hilo con los cuales no podía hacer un sweter, por ejemplo, porque era muy poco. Si me decidía por una bufanda, pues era demasiado y si resolvía haciendo adicionalmente un gorro, pues éste me quedaba a mitad. En el momento más agudo de mi decepción guardé todo y me dispuse a perder bastante tiempo en Facebook. Cuando finalmente me aburrí de FB me armé de valor, dejé de procrastinar y me dediqué a ver páginas de tejido. No sé con precisión cuántas ni cuales vi, sin embargo hubo una que me llamó poderosamente la atención. Oh, sorpresa tenía lindos patrones en español y tuve una inspiración: tejer una bufanda para AC. Me gustó tanto el resultado que embarqué en otra aventura: una chal-bufanda para mi.

Lo mejor fue que recordé hacía meses me había inscrito, así, sin más ni más, en ravelry.com. Recuerdo vagamente cuando lo hice y recuerdo también que no entendí un pepino seco de qué se trataba y, lo peor, recuerdo que no me interesó para nada de nada averiguar, en fin, me inscribí, me salí, cerré la página y acto seguido olvidé el asunto.

Lo cierto del caso es que no boté el material y me puse una meta: Tejer cada centímetro de los hilos que poseo y no comprar más hasta que esta meta sea cumplida. Beh, la verdad es que la cosa se está poniendo dura, porque tejo y pareciera que no disminuye la cantidad. Hago, hago y parece que se nace más y más. Pero allí voy, fuerte y determinada.
Claro, hay que decirlo, tejer es altamente adictivo y yo, estoy perdida en esta adicción. No sé con precisión cuando terminará este desafío que me he impuesto.

Balance 2011

Normalmente en días como hoy se suele hacer un balance de lo que fue el año que está por terminar. Admito que este año ha pasado increíblemente rápido y por momentos me parece que el calendario está equivocado y todavía estamos al inicio del 2011.  Fue con ese mismo sentimiento que en el 2010 inicié a guardar registro de los libros que leía. En el 2011 he venido conservando el registro y, sí, me doy cuenta que he leído, he transcurrido muchas horas en compañía de estos amigos que en raras oportunidades defraudan y, la verdad, me siento agradecida por la oportunidad que tengo de poder hacerlo.

“Doy gracias a la vida por saber leer”, es esa la frase que me pasa por la mente con frecuencia, cada vez que leo cualquier cosa por “aparentemente” insignificante que ésta parezca. Sí, porque cuando una se da cuenta de la cantidad de personas, en particular mujeres, que hoy en día no saben leer y no tienen acceso a educación pues hay que cambiar la óptica y agradecer por esta particular habilidad que se ha adquirido.

Muy probablemente, diría que con toda seguridad, la pequeña A.C. aprenderá a leer porque tiene la suerte de vivir en un país, en una sociedad en la cual la educación es algo obligatorio y que el estado -con sus defectos y virtudes- asegura a todo ciudadano que vive en los confines de este territorio. Aún así, personalmente me estoy asegurando que tenga amor por los libros y por la lectura, de hecho quiero que ese sea mi legado. Beh, lo debo expresar, la chiquilla va adelantando, con solo tres años y medio ya comienza a leer palabras simples y ¿qué decir? cada vez que logra leer algo me siento al séptimo cielo. No tiene interés por los números porque no ha entendido el para qué de esos símbolos, pero es solo cuestión de tiempo.

En fin, entre leer, seguir muy de cerca la educación de A.C. y tejer se me ha ido el año 2011.  De mis aventuras de tejido y de mi descubrimiento de Ravelry, de la pérdida del miedo a seguir patrones en inglés y del reciclado de lanas trataré más adelante, en tanto publico la segunda parte de “Las lecturas del 2011″.

Dizionario dei nomi propri – Amèlie Nothomb

Vita bassa e tacchi a spillo – Polly Williams

Sabotaggio d’amore – Amèlie Nothomb

Kent Follet – Mondo senza fine

La porta chiusa – Anne Holt

La signora delle camelie – Alexandre Dumas

Pepita Jímenez – Juan Valera

Le anime morte – Nilolaj Gogol’

Gran Canaria – Cronin

Le fonti del Nilo – Wilbur Smith

Surge espontánea la pregunta “¿Todos fueron de tu agrado?” No, no todos fueron de mi agrado, pero aún así disfrute cada palabra, cada frase y doy gracias por ello.

De gusto a placer

Grey’s Anatomy, Doctor House, 24, Desperate Housewives, Glee… No! ya no veo televisión, de repente (¿o progresivamente?) se me han ido pasando las ganas de sentarme frente a la tv y pasarme horas viendo historias ya hechas, sin margen para imaginarme nada. Siempre me ha gustado leer, sin embargo en estos años ese gusto ha ido evolucionando y, de gusto, ha pasado a placer puro y simple. Y lo sabemos, el placer es adictivo.

A principio del año 2011 me había propuesto ir publicando los libros que iría leyendo durante todo el año. Pues nada de eso… publiqué dos o tres y después, basta! Se podría pensar que en esos títulos se quedaron las lecturas de este año. En realidad he seguido leyendo con la misma avidez de siempre.

L’Albero di Giuda – Cronin

La montagna incantata – Thomas Mann

Monsiur Ibrahim e i fiori del Corano -Eric Emmanuel Schmitt

Al diavolo piace dolce – Lauren weisberger

Colazione da Tifany – Truman Capote

Memorie di una geisha – Arthur Golden

Il simbolo perduto – Dan Brown

Quel che resta del giorno – Kazuo Ishiguro

Emma – Jane Austin

Schiava -Mende Nazer

Un amore di zitella – Andrea Vitalli

I love mini shopping – Sophie Kinsella

Donne Eccelenti – Barbara Pyn

Latte di Autunno – Anna Winnschneider

Colazione da Starbuck – Laura Fitzgerald

In Asia – Tiziano Terzani

La regina della casa – Sophie Kinsella

Sin tetas no hay paraíso – Gustavo Bolívar Moreno

Biscotti e sospetti – Stefania Bertola

Kidult – Lee Nichols

I love shopping in bianco – Sophie Kinsella

I fiori del tempio – RaniManicka

La signora dei funerali – Madeleine Wickham

Metafisica dei tubi – Ameliè Nothomb

Trilogia del ritorno – Fred Ulhman

Biografia della fame Ameliè Nothomb

Kitchen -Banana Yoshimoto

Memorie delle mie puttane tristi – Gabriel Garcia Marquez

Figli del Nilo – Wilburg Smith

La Storia di San Michelle – Axel Munthe

I pilastri della terra – Ken Follet

Belva Plain – I nostri anni migliori

Stupore e Tremori – Ameliè Nothomb

Italiani con valigia – Beppe Severgnini

La lista continúa y espero que continuará y será muy, pero muy larga.

La cattedrale del mare – Ildefonso Falcones

Tengo días tratando de escribir algunas palabras para introducir este libro y francamente no me viene nada de concreto. Porque decir que el libro lo escribió Ildefonso Falcones es repetir el título de este post. Hacer una biografía del autor o una sinopsis del libro tampoco me parece, ya que es tan largo y con una trama tan rica, llena de detalles, hechos históricos y personajes llenos de fuerza, que si me pongo en esa tónica, tal vez, no me salga tan bien como desearía y, en vez de animar a la lectura del libro, termine suscitando el efecto contrario. Sí, porque soy una lectora ávida, pero una pésima escritora.

Lo único que sí puedo afirmar es que me gustó y mucho. Medioevo, siervos de la gleba, religiosidad, avaricia, amistad, amor, historia, confronto entre religiones, derechos de la mujer, son sólo alguno de los temas/palabras claves para esta obra. Es también una bella y minuciosa reconstrucción de una época y de una sociedad, todo en el marco de la construcción de la Catedral de Santa María del Mar en la Barcelona el siglo XIV.

Desde ya estoy esperando el próximo libro de Falcones.

 

Para saber más sobre la Catedral Santa Maria del Mar, click aquí. Una vista panorámica de la Catedral, click aquí. Y para una galería de fotos, click aquí.

La mano di Fatima – Ildefonso Falcones

Novecientas once páginas que vale la pena leer. Historia, xenofobia, racismo, lucha entre religiones, genocidio, pero también amor, amistad y esperanza. Estos son sólo algunos de los temas que se tratan en esta novela “La mano de Fatima” de Ildefonso Falcones. Me ha gustado mucho y lo he leído en un suspiro, sí, porque es realmente interesante. Es del tipo de obra que se lee y se tarda en olvidar.

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